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A propósito de Reflexiones sobre la corrupción en Uniandinos

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El pasado lunes 6 de marzo en el auditorio de la Asociación Uniandinos se llevó a cabo el evento convocado por Diálogos Uniandinos con Colombia, un espacio de pensamiento y debate donde el tema central fue: Reflexiones sobre la corrupción. Allí el senador Jorge Enrique Robledo compartió mesa con la senadora Claudia López, el analista político y profesor de los Andes, Fernando Cepeda y el doctor en sociología jurídica e instituciones políticas, Fernando Jordan, quien moderó el debate -con un auditorio lleno con más de 400 personas.

En Colombia no hay corrupción, sino un crimen organizado para apropiarse de recursos del Estado y del sector empresarial

La charla se centró en las causas de la corrupción, pasando por los recientes casos y las nefastas consecuencias para el país. Para empezar, Cepeda aseguró que después de escribir algunos libros, concluyó que en Colombia no hay corrupción, sino un crimen organizado para apropiarse de recursos del Estado y del sector empresarial. Citó los casos de Panamá Papers, Reficar y Odebrecht, entre otros, mostrando que no se trata de corrupción individual sino una organización criminal.

La corrupción mata la confianza ciudadana, destruye la competitividad necesaria para una economía de mercado y destruye la legitimidad de un régimen democrático

Por otro lado, Claudia López afirmó lo siguiente: “Hoy estamos ciertamente ante algo que está desbaratando a la sociedad, al Estado y a la economía. La corrupción mata la confianza ciudadana, destruye la competitividad necesaria para una economía de mercado y destruye la legitimidad de un régimen democrático. Hay tres Colombias distintas, aquí hay unos colombianos que viven en el siglo XIX: sin agua potable, sin una sola carretera, sin un juez, sin policía, con el puesto de salud más cercano a horas o días de camino, colombianos sin derechos, sin democracia, expuestos a grupos armados ilegales y con el orden político y económico que ellos construyan; hay unos colombianos que tenemos el privilegio de vivir en el siglo XXI, de tener instituciones, de acceder a una economía de mercado, que mal que bien competimos en una democracia relativamente vigilada y moderna; y hay otros colombianos que están en una Colombia intermedia, y nuestro objetivo debería ser lograr que todos vivamos en una sola Colombia, con acceso básicamente al mismo nivel de protección de derechos y deberes fundamentales y a la calidad de bienes públicos elementales.”

Ojalá más o menos tuviéramos capitalismo, la economía colombiana es fundamentalmente rentista

Además, López se interrogó sobre el origen de la corrupción en Colombia, y empezó por decir que prevenir la corrupción es prevenir que se apropien de los recursos públicos y que se actúe de forma oportunista y contraria a la ley desde el sector privado, para lo que haber un tercero que se llama Estado que sea capaz de asegurar los derechos y deberes de los ciudadanos pero que eso en realidad colombiana no existe.

La senadora señaló tres causas estructurales: 1) Exclusión social, política y económica de media Colombia. 2) Tenemos un régimen político clientelista delegatario, es decir, no institucional sino personalizado donde el poder central se elige comprando gamonales regionales a cambio de darse votos mutuamente e impunidad mutua, por eso en las regiones matan y roban sin que nadie haga nada -ejemplo “los Kiko Gómez” de quienes afirmó le ponen votos al Sr. Germán Vargas en Bogotá y gobiernan en la Guajira con estos personajes. 3) Colombia en lo esencial no tiene una economía de mercado, hay mucha gente que dice que el problema es el capitalismo, y señalaba “ojalá más o menos tuviéramos capitalismo, la economía colombiana es fundamentalmente rentista, es decir, en este país la gente se enriquece fundamentalmente con rentas del suelo y rentas del poder, es decir con acceso privilegiado a la información, a contratos, a puestos, etc.

 

la corrupción de Colombia no es una equivocación, no es un error, no es una confusión, sino una decisión consciente de las élites colombianas que data desde el Frente Nacional

Por su lado, el senador Jorge Enrique Robledo señaló que está bien centrarse en las causas de la corrupción y recalcó con insistencia que ningún problema se puede resolver si no se atacan las causas del mismo. Propuso una pregunta pertinente para aclarar el tema: ¿Estamos ante un caso de manzanas podridas o estamos ante un caso de un problema sistémico, de una corrupción sistémica? Su posición es que estamos ante una crisis sistémica, esto es, la corrupción de Colombia no es una equivocación, no es un error, no es una confusión, sino una decisión consciente de las élites colombianas que data desde el Frente Nacional para manejar este país a punta de corrupción; fenómeno ha ido creciendo y creciendo durante medio siglo hasta llegar al grado de putrefacción que tenemos, que ya es absolutamente escalofriante.

La llamada mermelada, de la que hoy se ufana el presidente de la República, llega a la élite pública y privada, y a sus colaboradores

Robledo explica la crisis sistémica como resultado de dos escenarios que se conjugan. Uno internacional: un país cada vez está más inmerso en la globalización, donde como dice George Soros, los capitales financieros, que someten a las demás formas de capital (industrial, comercial, etc.), no son inmorales, son amorales, es decir, no es que tengan una mala moral, sino que no tienen moral, por lo que “en los negocios (y en la política), la moralidad puede llegar a ser un estorbo: les va mejor a los que están libres de todo escrúpulo moral”. Y uno interno: el clientelismo, reconocido por Rudolf Gómez como: “una decisión consciente de las elites y un mecanismo que se utiliza para comprar respaldo, preservar el sistema y debilitar a los adversarios políticos” y por Alejandro Gaviria (actual Salud y de la Protección Social) como: “un arreglo pragmático, un pacto implícito [que] ha caracterizado el ejercicio del poder en Colombia, un acuerdo de los partidos políticos tradicionales que ha permitido o tolerado un manejo tecnocrático y centralizado de la macroeconomía”; que resulta en que se entreguen grandes negocios a nacionales y especialmente a extranjeros, a cambio de una fracción de los presupuestos y la burocracia estatal, de auxilios parlamentarios, partidas regionales y puestos: la llamada mermelada, de la que hoy se ufana el presidente de la República, llega a la élite pública y privada, y a sus colaboradores.

¡No más los mismos con las mismas!

Resultado del debate, se puede concluir que existe un consenso aparente sobre la relevancia de un problema que además los colombianos hoy identifican como principal. Las diferencias residen en qué tan profundo se indaga en las causas, pero sea cual sea el análisis, es claro que el ejercicio mediocre y podría llamarse criminal de los gobernantes de al menos los últimos 50 años ha resultado en el empeoramiento de la economía y en general de las condiciones de vida de los colombianos, y que si queremos enderezar el rumbo, debemos decir ¡no más los mismos con las mismas!, sentimiento que quedó en el auditorio, que comparten los dos invitados que aspiran a la presidencia, y que coincide con el sentir de muchos compatriotas, quienes hoy quieren una opción independiente, que represente la honestidad, derrote la corrupción y de salida a la falta de buen trabajo y salud de millones.

Acá encuentran la grabación del evento:

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