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La Troncal de TM por la 7ª: una amenaza a la salud pública Distrital

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La configuración geométrica de la carrera séptima, que puede ser definida según la literatura especializada como un cañón urbano, hace más propicia la acumulación de partículas contaminantes (científicamente probadas como cancerígenas y con efectos cardiovasculares mortales). La construcción de una Troncal de TM por esta vía agravará los efectos ambientales negativos que ya existen en la ciudad en general y sobre la Séptima en particular, que se volverá una suerte de cámara de gases para los cerca de dos millones de personas entre residentes y población flotante que transitan sobre esta vía y sus alrededores. La probabilidad de que los usuarios de vehículo particular cambien a los hacinados buses y estaciones de la “troncalizada” séptima es mínima, y esto además expandirá hacia las vías aledañas los problemas de congestión y contaminación de la estrecha y para entonces “caracarizada” carrera séptima. El caos.

“Bogotá tiene uno de los aires más contaminados de América Latina” con esta afirmación (que ya es una verdad de Perogrullo) el Editor Jefe de El Tiempo, Ernesto Cortés, hace un abierto llamado de atención a la administración distrital: “un gobierno tiene que fijarse prioridades. Y, claramente, controlar los focos de contaminación del aire en Bogotá es mucho más importante que cuarenta peces entre un sofisticado acuario”.

un gobierno tiene que fijarse prioridades. Y, claramente, controlar los focos de contaminación del aire en Bogotá es mucho más importante que cuarenta peces entre un sofisticado acuario

Este “jalón de orejas” se da unos días después de otro mucho más fuerte por parte de la Personería Distrital debido a las “chimeneas móviles” en que se han convertido los buses de Transmilenio. El ente de control comprobó en un operativo reciente que más de la mitad de la flota evaluada incumple con las normas de emisión de gases con el agravante que en materia de mediciones “Transmilenio se controla a sí mismo”.

 Que Bogotá haya escogido como eje principal de su movilidad el sistema BRT (Buses de Tránsito Rápido), en vez del metro, no solo tiene los negativos impactos que la mayoría de usuarios reconoce en movilidad, también los ha traído en materia ambiental y de salud pública. De forma indirecta porque las deficiencias del sistema han contribuido a la proliferación de motos y el incremento del uso del carro particular , y directamente por la contaminación generada por las “chimeneas móviles” con graves efectos en materia de afecciones cardiacas y cancerígenas como revisaremos a continuación. El problema se multiplicará si Peñalosa ejecuta su plan de invertir veintiocho (28) billones en Transmilenio para cumplir con su promesa (¿o amenaza?): “Habrá buses por los próximos 100 años y por todos lados” .

Diésel, responsable de cáncer y afecciones cardíacas

La combustión del diesel, que alimenta la flota de los buses de Transmilenio (los de las troncales y los alimentadores), está directamente relacionada con la generación del contaminante atmosférico más crítico en la ciudad de Bogotá, que es el material particulado respirable (MP10). MP10 se refiere a pequeñas partículas sólidas o líquidas de polvo, cenizas, hollín, partículas metálicas, cemento o polen, dispersas en la atmósfera, y cuyo diámetro es menor que 10 µm (de 25 a 100 veces más delgado que un cabello humano).

se ha demostrado que los vehículos con motor diésel contribuyen con aproximadamente el 90% de las emisiones de material particulado

Aunque las actividades industriales aportan aproximadamente el 60% de las emisiones, y las fuentes móviles el 40%, al tener en cuenta el impacto de la exposición de la población a la contaminación, es posible afirmar que las segundas (que por ejemplo serían los buses de la troncal proyectada en la séptima), tienen un impacto más considerable debido a la mayor cercanía de la población (peatones, ciclistas, conductores) a estas. Considerando únicamente las fuentes móviles, se ha demostrado que los vehículos con motor diésel contribuyen con aproximadamente el 90% de las emisiones de material particulado.

¿Cuál es el problema específico con el material particulado?

Por su tamaño, el MP es capaz de ingresar al sistema respiratorio del ser humano. Mientras menor sea el diámetro de estas partículas, mayor será el potencial daño en la salud, ya que pueden depositarse con mayor facilidad en las vías respiratorias inferiores y en los alvéolos pulmonares, produciendo irritación e inflamación en las células alveolares.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (IARC por sus siglas en inglés) publicó una lista completa y actualizada (2012 y 2015) sobre todos aquellos compuestos, agentes y factores que, con seguridad, causan cáncer a los humanos. Uno de los que encabeza la lista es el humo del diésel, pues más de 30 de sus componentes producen cáncer de pulmón. Entre los múltiples estudios que soportan la conclusión de la OMS está un estudio realizado por el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos tras la observación de 12.315 personas expuestas con frecuencia al humo del diésel.

Numerosos estudios también vinculan el material particulado producto de la combustión del diésel con enfermedades cardiovasculares, resultando en que la Unión adoptara la directiva de calidad del aire en 2008 que más rigurosos los controles sobre las concentraciones de material particulado. En los resultados de las investigaciones de la Universidad de la Reina María en Londres, presentados en la Sociedad Europea de Cardiología en mayo de este año, el Dr. Nay Aung, cardiólogo e investigador de dicha universidad, sentenció:

“Hay evidencias firmes de que la materia particulada emitida principalmente por los vehículos que funcionan con diésel que van por las carreteras se asocia con un aumento del riesgo de ataque cardiaco, de insuficiencia cardiaca y de muerte”. La inhalación de materia particulada fina provoca “la inflamación localizada de los pulmones, seguida de una inflamación más sistémica que afecta a todo el cuerpo y a medida que la exposición aumenta, más grande se hace el corazón y peor su rendimiento”.

La situación ambiental en el Distrito tenderá a empeorar ahora que el alcalde acabó con el programa que heredó para ayudar a que los buses chimenea de Transmilenio y el SITP reduzcan la contaminación del aire. Peñalosa y su secretario de ambiente como autoridades ambientales de la ciudad renunciaron a obligar a las empresas operadoras del sistema a instalar filtros de partículas en los buses, “unos aparatos que funcionan como esponjas para retener el 97% por ciento de las partículas contaminantes antes de que las expulsen los exostos, se eleven en el aire y las respire la gente”. Aunque hay quienes critican esos filtros por no considerarlos tan efectivos, parece evidente que resultaba mejor tenerlos que no tenerlos. Alivio para los operadores privados, aire más contaminado para el resto de la ciudad.

La séptima, un cañón urbano donde el TM potenciará efectos negativos en contaminación y a la salud pública

Como el lector habrá anticipado, la expresión cañón urbano intenta hacer una analogía entre el cañón geográfico y la morfología que adquieren en diferentes zonas las ciudades, con calles conformadas por edificios a ambos lados que les da justamente la apariencia de cañón. El empleo del termino se usa frecuentemente para el estudio de la climatología urbana con efectos nocivos para la salud humana por la dispersión de los contaminantes emitidos en dicho cañón, pues su formación morfológica “por una parte, dificulta el flujo libre del aire disminuyendo la ventilación, y por el otro, provocando un atrapamiento de los contaminantes que debido precisamente a la reducida ventilación pueden ocasionar niveles inadecuados de calidad del aire con el consiguiente efecto en la salud”.

La bibliografía especializada define un cañón urbano por tres parámetros principales: altura (H) máxima de los edificios en el cañón; la anchura (W) como la distancia entre sus paredes y la longitud (L). Una vez establecidos los tres parámetros la descripción geométrica del cañón se limita a tres simples medidas: la relación H/W, que describe las proporciones del cañón urbano en función de la altura (H) y ancho de calle (W), la relación L/H y la densidad edificada.

Muchas partes de la ciudad, cualquier calle o carrera, podría tener unas características geométricas similares a las que la academia describe como cañón urbano. Sin embargo, la constitución de un cañón urbano implica que las características geométricas mencionadas se les sumen un importante número de carriles presentes en la vía y una alta congestión vehicular.

Seguramente por eso, las mediciones del estudio de Beherentz y Rojas (que también definen la séptima como un cañón urbano) encontraron que “los niveles de contaminación por material particulado registrados en cercanías a la Avenida Carrera Séptima tienden a ser mayores que en otras zonas de la ciudad” y por eso “los transeúntes se encuentran sujetos a dos tipos de exposición: crítica (línea base que supera las normas de calidad del aire) y aguda (episodios severos de contaminación de corta duración) (…) motivo de preocupación tanto para autoridades ambientales como para aquellas que atienden temas de salud pública”. Según las mediciones para su estudio “las más altas concentraciones medias de material particulado (210 µg/m3) fueron registradas en el experimento llevado a cabo en la Avenida Carrera Séptima con Calle 31, lugar que corresponde a una sección transversal de ocho carriles y a una geometría de cañón urbano”.

Tal vez por esa misma razón los estudios del médico y especialista en medicina ambiental Gonzalo Díaz Murillo (2015) coinciden en que la Séptima es la vía más contaminada de Bogotá, aunque ubique el punto con mayor nivel de contaminación por material particulado en la séptima con 116, en inmediaciones de la Fundación Clínica Santa Fe.

Las conclusiones generales sobre los estudios internacionales de los cañones urbanos muestran que la contaminación atmosférica en estos, por lo general, se presenta en niveles varias veces superiores a la contaminación en otros escenarios urbanos. Por supuesto el resultado varía dependiendo de la relación altura, anchura y longitud del cañón. Por ejemplo, con edificaciones bajas y con amplio espacio entre las paredes frontales, los flujos asociados con edificios separados por la calle no interactúan entre sí. En cambio, cuando la calle no es tan ancha, la estela originada por el edificio ubicado a de un lado es perturbada por el edificio situado al frente. Finalmente, en el caso en que el espacio entre edificios separados por una calle sea aún menor se origina un vórtice (remolino de viento) estable en el interior del cañón urbano que interactúa muy levemente con el flujo de aire exterior. Este vórtice induce a que el flujo del aire a nivel de la calle tenga una dirección contraria a la del viento que circula sobre los edificios.

Los contaminantes emitidos dentro de este tipo de corredores (desde fuentes como buses de combustión diésel), inicialmente son afectados por las características propias de su emisión, luego son influidos por la turbulencia generada por el movimiento de los autos y finalmente por la turbulencia propia del aire al interior del cañón urbano. Su disipación, por otra parte, es compleja debido a la configuración de las fuentes, la geometría del cañón, y a la velocidad y dirección del viento. Todos estos fenómenos pueden actuar simultáneamente e intensificar el impacto.

La séptima no necesita una troncal de Transmilenio

El elemento que más genera oposición entre la opinión pública y la comunidad es justamente la construcción de una troncal con estaciones para los buses de Transmilenio, así como las conocemos en la Avenida Caracas. Si la troncal viene acompañada de buses de combustible diésel (como ya ha asegurado la gerente del proyecto) nuestra oposición encontrará el doble de razones para fortalecerse.
Más aún cuando las experiencias de más de 15 años de Transmilenio nos señalan que la probabilidad de que los usuarios de vehículo particular se cambien a los hacinados buses y estaciones de la “troncalizada” séptima sería mínima. Esto expandirá hacia las vías aledañas los problemas de congestión y contaminación de la estrecha y para entonces “caracarizada” carrera Séptima. El caos.

Bogotá necesita y los vecinos queremos mejoras para la Séptima. Estamos abiertos al diálogo para encontrar mejores alternativas al transporte de todo el borde oriental de la ciudad, en el entendido de que el Transmilenio no debe ser el único modo de transporte de una ciudad con 10 millones de habitantes. Este debate requiere más democracia y menos improvisación.

Coletilla

Esta entrega es una de varias que el comité Defendamos la Séptima publicará para aportar al debate sobre las alternativas de movilidad en la carrera séptima, donde además expondremos nuestras razones (de tipo financieras, urbanísticas, arquitectónicas, jurídicas) para decir NO A LA TRONCAL DE TRANSMILENIO POR LA SÉPTIMA.

Los esperamos el sábado 21 en el Gran Carnaval por la Séptima

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